
Hace algunos años ya, un grupo de amigos nos reuníamos cada domingo en una heladería para hablar de literatura y mirar a la camarera. Obviaré decir que hablábamos de muchas otras cosas, bromeábamos y reíamos, porque en el recuerdo sólo han perdurado la palabra escrita y la camarera.
Éste fue el principio de otras reuniones más formales en trastiendas, almacenes y casas ajenas, donde compartíamos las palabras que, con mejor o peor suerte, habíamos dejado en el papel. Fue una época irrepetible, en la que escribir era una parte importante de nuestras vidas.
Poco después, quizá cansado de la forma en que vivía, quizá para averiguar si había otras, llegué a Agua Caliente. Me gusta pensar que me empujó lo mismo que me hacía escribir.
Agua Caliente es un río que se alimenta de las profundidades del volcán Irazú. Su agua, en algunos sifones, es tan caliente que quema las manos. Junto a su cauce permanecí casi dos años, con gente nueva y diferente, y sobre todo, con mucho tiempo para pensar y escribir.
Las reuniones de cada domingo se convirtieron en largas cartas; las charlas en la heladería, en chats interminables. De la camarera tuvimos que prescindir.
Durante aquellos meses, la organización de una pequeña biblioteca me deparó a Fromm, Sartre, Borges y Kafka; la lejanía de mi gente me obligó a abrirme a nuevas experiencias; la soledad me dio el silencio para pensar en todo lo que me turbaba. Así, no encontré mejor forma de acallar mis obsesiones que escribiéndolas.
|
Alguno de los cuentos del libro son: |
Cómpralo en librería Argot (9.00€ C/San Vicente, 16, Castellón) Cómpralo Online en bubok.es (9,97€ gastos de envío incl) Por teléfono (902 052 573) O descarga el pdf de forma gratuíta |







